¿Qué es el Síndrome de Down?


La educación y el desarrollo son posibles para cualquier ser humano, sea cual sea su condición.

El Síndrome de Down es una condición del ser humano que sucede como resultado de una alteración genética, específicamente por una trisomía producto de una división celular diferente que produce una copia adicional total o parcial del cromosoma 21. Esta condición provoca cambios en el desarrollo físico e intelectual de las personas generando este síndrome, con una incidencia de 1 de cada 800 niños nacidos. Es la cromosomopatía más frecuente y mejor conocida, es por esto que una mejor comprensión, acompañamiento e intervención temprana pueden incrementar la calidad de vida de los niños y de los adultos que la poseen para tener vidas satisfactorias, participativas, funcionales y con autonomía.



Diagnóstico Las características físicas y conductuales del Síndrome de Down pueden no ser muy evidentes en los recién nacidos. En este momento es clave estar atento a los detalles, pues cualquier comportamiento inusual como una elasticidad excesiva, llanto continuo, agudo y entrecortado, entre otros, pueden ser indicios del Síndrome Down. En estos casos, es importante consultar con el médico pediatra, quien en caso de considerarlo, recomendará que se haga un estudio de cromosomas para determinar un diagnóstico definitivo.

Rasgos Físicos Característicos

  • Cabeza y cuello: leve microcefalia que consiste en un aplanamiento de la parte posterior de la cabeza. El cuello es más corto.
  • Cara: Nariz pequeña y con la parte superior plana. Los ojos son rasgados. Las orejas son pequeñas. La boca es relativamente pequeña.
  • Manos y Pies: Las manos son pequeñas con los dedos cortos. A menudo, la mano sólo presenta un pliegue palmario y no tres.
  • Piel: La piel aparece ligeramente amoratada y tiende a ser relativamente seca, sobre todo a medida que el niño crece.
  • Estatura inferior a la media y tendencia a obesidad moderada.



Los padres cumplen un rol fundamental, pues deben estar atentos a las señales que presentan los niños y que pueden significar una posterior discapacidad, pues al desarrollarse la condición tan a temprana edad no siempre es fácil darse cuenta de sus manifestaciones. Algunas de ellas son:

  • Cuando el niño no sostiene la cabeza: Esto se considera cuando el infante tiene más de cuatro meses de edad.
  • Si tiene más de 11 meses de edad y no se sostiene de pie.
  • Si a los 12 meses no es capaz de pronunciar palabras y al comenzar a hablar lo realiza con dificultad.
  • Cuando tiene 17 meses y no puede caminar sin apoyo.
  • Si al niño le cuesta recordar las cosas.
  • Cuando el niño ya tiene más de 5 años y le cuesta trabajo hacer actividades de razonamiento lógico.
  • Se le dificulta seguir instrucciones y seguir normas.

Afectación Intelectual Como ya se mencionó antes, cada caso tiene sus propias peculiaridades, sin embargo, en los niños que tienen Síndrome Down existe un desfase en la adquisición de conocimientos que debe ser equilibrado con un acompañamiento por parte de la familia y un ambiente propicio para que el niño se pueda desenvolver sin que su condición implique necesariamente una posición de desventaja, ya que a pesar de la dificultad de su situación, algunas características intelectuales, se pueden mejorar. De ahí la importancia de la estimulación temprana y de reconocer que a pesar de las dificultades de esta condición y todo lo que implica, con un correcto acompañamiento existe mucha oportunidad de mejora y de lograr a futuro adultos funcionales, adaptados a su entorno y felices.

Factores de Riesgo

  • Edad avanzada de la madre: Las probabilidades de una mujer de dar a luz a un niño con síndrome de Down aumentan con la edad porque los óvulos más antiguos tienen más riesgo de división cromosómica inadecuada. El riesgo de una mujer de concebir un hijo con síndrome de Down aumenta después de los 35 años, sin embargo existen muchos casos de madres jóvenes con hijos con esta condición, dado que se trata de un azar genético.
  • Ser portadores de la translocación genética para el Síndrome de Down: Tanto hombres como mujeres pueden transmitir la translocación genética para el síndrome de Down a sus hijos.

La familia y el entorno, tienen por objetivo reducir los efectos de las deficiencias sobre el conjunto global del desarrollo del niño, en la medida de lo posible. Deben haber mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas. La atención y la motivación son dos factores muy importantes en el aprendizaje. Se ha comprobado que los niños estimulados mediante atención temprana tienen un nivel más alto de desarrollo y que como adultos logran una mayor calidad de vida que aquellos que no han seguido estos programas.

Por otro lado, es necesario un monitoreo constante y periódico del estado de salud de las personas con esta condición. Hoy en día, gracias a los múltiples estudios y adelantos que se han realizado en lo referente al conocimiento de Síndrome de Down, como en su tratamiento y técnicas pedagógicas que incentivan sistemas de educación incluyentes, la expectativa de vida de las personas con síndrome de down ha aumentado y pueden vivir una vida normal y sin complicaciones. Gracias a la mejora de los servicios médicos y educativos, ahora muchos niños con Síndrome de Down pueden formarse para participar de lleno en su comunidad, acudiendo a colegios e instituciones como nuestra Fundación, encontrando trabajo en el mercado laboral, lo cual les facilitará la vida en un futuro. Esto debe servir para darnos cuenta que son personas que perfectamente pueden participar de la vida social y que con una correcta motivación e información podemos ayudarlos a integrarse en la misma.

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