En algún momento hemos escuchado dichos como “Se mueve más un tronco” o “cuando baila tiene dos pies izquierdos”. Aunque un tanto cómicos, nos muestran la relación fallida de algunas personas con la danza, sin embargo, es importante resaltar que la Danza a través de la historia ha sido un lenguaje inmerso en la humanidad, en el que no se necesitan palabras y en el que todos y todas pueden comunicarse. Si bien hay seres humanos que nacen con un talento innato, no significa que las demás personas están sentenciadas a no bailar. La danza es transformadora y acoge a todas las personas sin importar las diferencias. Es por ello, que a través de este blog brindaremos algunos tips para que tú, tus hijos, familiares o amigos puedan fortalecer su capacidad dancística y disfruten del poder del baile:
“Danzar es arte”: No debemos olvidar que la danza en sí misma es arte, por lo tanto, al relacionarla con otros campos como las plásticas, la literatura y la música, podemos consolidar de manera más objetiva nuestras capacidades danzarias. El arte fomenta la expresión, la creatividad, la imaginación y la conexión emocional, por lo tanto, podemos integrarlo a la danza a través de:
- Objetos cotidianos: Escobas, sombrillas, cucharas, baldes, entre otros.
- Luces y proyectores: Crean ambientes visuales para la creación dancística.
- Espejos: Permiten la conciencia corporal y la visualización de los movimientos ejecutados.
- Cintas y lazos: Realizar estiramientos que estimulen la motricidad gruesa y fina.
- Instrumentos de percusión: Panderetas, maracas, tambores, entre otros.
- Pelotas sensoriales: Realizar masajes corporales, juegos rítmicos o ejercicios de coordinación.
- Telas y pañuelos de colores: Realizar movimientos suaves y amplios.
“Bailando con tu entorno”: Todo en la vida se puede convertir en un excelente compañero de baile, elementos que hacen parte de nuestro contexto cotidiano funcionan como estímulo a nuestros sentidos y ayudan a mejorar la conexión de nuestro cuerpo con la mente. Dentro de estos elementos encontramos:
- Máscaras y disfraces: Realizar juegos simbólicos a través de la exploración y creación de personajes.
- Narraciones, cuentos cortos o poemas: Utilizar cuentos o textos que se puedan interpretar a través de movimientos.
- Música mixta: Explorar diferentes géneros musicales para experimentar estados de ánimo, culturas y estilos de danza.
Con estas herramientas la danza ofrece múltiples beneficios a las personas con discapacidad cognitiva, al integrar componentes motores, sensoriales, afectivos y sociales en una sola experiencia. A nivel neurológico, favorece la estimulación de funciones ejecutivas como la atención, la memoria secuencial y la planificación de movimientos. Desde el punto de vista psicomotor, mejora la coordinación, el equilibrio y el esquema corporal, aspectos fundamentales para la autonomía. Además, la danza estimula la comunicación no verbal, permitiendo que los participantes expresen emociones, pensamientos y deseos a través de su cuerpo, lo que fortalece su identidad y sentido de pertenencia. En entornos grupales, también potencia habilidades sociales como la cooperación, la empatía y la autorregulación emocional, haciendo de la danza una herramienta inclusiva y terapéutica de gran valor.
No hay excusas para negarse a la danza, ¡¡QUE NADIE NOS QUITE LO BAILAO!!






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